Estimado partícipe,

 

Este año que dejamos atrás ha reforzado notablemente nuestra visión sobre tres temáticas que, hasta cierto punto, están relacionadas entre sí. En primer lugar, la volatilidad en forma de grandes movimientos bursátiles en poco espacio de tiempo viene para quedarse. Segundo, existe una lucha continua de fuerzas económicas que apuntan hacia dos sentidos totalmente opuestos: inflación y deflación. Por último, la bola de cristal de la mayoría de “expertos” sigue adoleciendo de las mismas deficiencias de siempre.

 

Sobre el primero de estos puntos hablamos de manera extensa en la carta anual del pasado año. En ella analizábamos cómo la gran distorsión que están llevando a cabo los gobiernos y bancos centrales del mundo, a través del endeudamiento continuo y la expansión monetaria, generará con mucha probabilidad, cada vez más volatilidad en los mercados (amén de otros efectos que también detallábamos).

 

 "Los expertos son notoriamente mediocres a la hora de predecir los resultados en la política, eventos sociales y sistemas económicos… Pero lo sorprendente no es lo mal que lo hacen, sino que la sociedad continúe creyendo en ellos"

Michael Mauboussin

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En cuanto al mal funcionamiento de las bolas de cristal, este 2016 ha vuelto a dejar en evidencia esa costumbre (tan humana) de intentar predecir, precisamente, el comportamiento humano. A modo de ejemplo, el discurso general de la comunidad inversora era que no ganaría el voto a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (el bautizado como “Brexit”) y que, además, los mercados seguirían su senda alcista tras la votación. Pues bien, como todos sabemos se votó a favor de la salida y los mercados sufrieron caídas históricas tras el anuncio. Otro ejemplo opuesto sería el de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Prácticamente ningún “entendido” daba posibilidad alguna a la elección de Donald Trump como nuevo presidente estadounidense y, de producirse su elección, todo el mundo daba por sentado que los índices bursátiles corregirían con fuerza. De nuevo, sucedió lo “imposible”. Donald Trump fue elegido presidente y los mercados, no sólo no se desplomaron, sino que lo celebraron con ascensos generalizados. Dos casos que dejan claro que nunca hay que tomar decisiones en base a predicciones de eventos que dependan del comportamiento humano. Michael Mauboussin, uno de los analistas más reputados y recomendables del mundo de la inversión, dice que los expertos son notoriamente mediocres a la hora de predecir los resultados en la política, eventos sociales y sistemas económicos… Pero lo sorprendente no es lo mal que lo hacen, sino que la sociedad continúe creyendo en ellos. Haríamos bien en tener esto siempre presente.

 

Por último, desde hace años la inflación y la deflación mantienen una lucha sin cuartel, aún por decidir, por hacerse con el control de la economía. La primera se alimenta del creciente y grotesco intervencionismo monetario por parte de los bancos centrales, apoyado por políticas de desorbitado gasto público y cada vez mayores medidas proteccionistas de carácter populista. La segunda se nutre del imparable crecimiento exponencial del desarrollo tecnológico. La inflación alimenta de argumentos a los que tienen una visión pesimista del futuro. La deflación nutre a los convencidos de que vamos a un mundo mucho mejor. Dos fuerzas antagónicas que nos mantienen en un difícil equilibrio y cuyo vencedor final aún está por ver.

 

Precisamente, me gustaría dedicar esta carta anual a hablar con más detenimiento de la tecnología y, en concreto, de su impacto para un inversor. Alejandro, Miguel y yo dedicamos una gran parte de nuestro tiempo a analizar los riesgos de nuestras inversiones. En concreto, investigamos y discutimos continuamente sobre las amenazas que puede tener un negocio, tanto actuales como futuras. A nuestro parecer, el desarrollo tecnológico será una fuente cada vez mayor de “trampas valor”. Por eso, es sumamente importante entender cómo se produce la evolución de la tecnología y hacia dónde se dirige.

 

Por otro lado, como viene siendo tradición los últimos años, dedicaremos también una pequeña sección a alguno de los errores de inversión que hemos reconocido este 2016. Como dijimos el pasado año, en Metagestión somos conscientes de que seguiremos cometiéndolos, pero el analizarlos para intentar no volver a cometerlos, hará más fuerte nuestro proceso de inversión y contribuirá a crear valor para nuestros partícipes en el largo plazo.

 

Si desea leer la carta completa, por favor pinche en el botón inferior.

 

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De igual forma, ponemos a su disposición el informe semestral de los fondos y las fichas actualizadas que puede ver pinchando en el siguiente botón.

 

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Le deseo de parte de todo el equipo que formamos Metagestión, un muy feliz comienzo de 2017 y aprovecho para agradecerle su confianza.

 

Reciba un cordial saludo,

 

Javier Ruiz, CFA
Director de Inversiones, Metagestión SGIIC SAU

 

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