¿Es un método de ahorro?

Uno de los principales factores que determinarán el éxito de un plan de ahorro es la cantidad de dinero que se pueda destinar periódicamente a ello, sumando cada aportación al fondo acumulado previamente. 

Sin embargo, no es la única vía por la que el patrimonio aumenta pues también lo hace en función de los intereses que obtiene. Existen dos formas de capitalización de los intereses:

  • A) Capitalización simple: Cada año se generan unos intereses que no se acumulan, es decir, los intereses siempre se generan sobre el capital inicial.
  • B) Capitalización compuesta: Cada año los intereses se acumulan y de esta manera los intereses se generan teniendo en cuenta los rendimientos acumulados.

Con estos intereses, los inversores pueden hacer dos cosas: retirarlos para destinarlos a consumo o reinvertirlos en el fondo acumulado con el objetivo de incrementar los ingresos futuros. A la primera opción se la conoce como capitalización simple y a la segunda como capitalización compuesta.

En este artículo quiero explicar la importancia de invertir el ahorro y sus rendimientos (es decir, aprovechar la capitalización compuesta) para intentar conseguir mayores rentabilidades en el largo plazo. Ya lo dijo Einstein: “la capitalización compuesta es la fuerza más poderosa de la naturaleza.” El físico más reconocido e importante del S.XX pronunció dicha afirmación calculando las rentabilidades que se producían analizando las gráficas en el largo plazo, este hecho se observa muy bien en las gráficas temporales donde la curva es exponencial.

 

Grafico barras Interes compuesto

 

Un ejemplo práctico:

Vamos a comparar los casos de 3 mujeres que comenzaron a invertir a edades diferentes, pero todas hasta los 65 años, edad de jubilación:

  • - Ana con 15 años (50 años de inversión), invierte un total de 10.000 euros durante 10 años.
  • - Sara con 25 años (40 años de inversión), invierte un total de 20.000 euros durante 20 años.
  • - María con 35 años (30 años de inversión), invierte un total de 30.000 euros durante 30 años.

Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras, vamos a utilizar dicha frase para ilustrar este ejemplo sobre la capitalización compuesta y cómo el factor tiempo influye en ella. Veamos qué sucede si suponemos una rentabilidad anualizada del 8% en los tres casos.

grafico

Como podemos observar, María, pese a haber estado invirtiendo 1.000€ por año desde los 35 (es decir, 30 años de capitalización), no obtendría la misma cantidad final que Sara o Ana. Por tanto, con el doble y el triple de inversión, obtendría la mitad o incluso un tercio de lo de sus compañeras por no haber estado invirtiendo tanto tiempo.

Por el contrario, Ana, que empezó a invertir con 15 años (es decir, 40 años de capitalización) una cantidad de 1.000 euros al año durante una década (total de 10.000 euros) es la que obtiene una mayor cantidad final gracias al efecto de capitalización compuesta.

Conclusiones:

Se trata de un ejemplo sencillo del poder de la capitalización compuesta en el largo plazo. Pero la pregunta que seguramente os estéis haciendo es: ¿Qué activo o inversión genera una rentabilidad anualizada de un 8%?

Analizando fondos de inversión y otros productos financieros podemos encontrar datos históricos sobre ello. Eso sí, como bien sabéis: “Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”. Lo que sí nos permite es formarnos una opinión argumentada sobre su equipo de gestión o de operaciones, su filosofía de inversión y la consistencia de sus resultados en el tiempo, sobre todo en diferentes momentos del ciclo económico.

Para terminar, hemos realizado el mismo ejercicio con nuestro fondo de inversión más galardonado, Metavalor FI (entre otros, Mejor Fondo Renta Variable España 2016 tanto en los premios de Morningstar como en los de AllFunds).

 25 años Metavalor

 

Como se puede observar en el gráfico, una inversión realizada el 01-01-1993 de 10.000€, hubiera permitido obtener 102.552,29€ 25 años después (hasta el 01-01-2018). La rentabilidad anualizada, neta de comisiones, durante este periodo de tiempo fue del 9,75%, muy superior a la del ejemplo que hemos observado.

Además, cabe destacar que para obtener esta rentabilidad se han pasado años buenos y años malos en los que resultaba difícil mantener la inversión. Sin embargo, la paciencia y un horizonte temporal a largo plazo permiten restar importancia a un ejercicio puntual y mirar nuestras inversiones con mayor perspectiva. No podemos olvidar que las caídas en los mercados muchas veces se traducen en oportunidades de compra para los fondos de inversión, ya que los precios de los activos pueden sufrir ineficiencias que los gestores aprovechan para realizar movimientos en cartera y comprar con descuento aquello que antes estaba caro.

Este ejemplo se ha realizado teniendo en cuenta un fondo de inversión por su liquidez (entre 24h/72h) o la exención fiscal en el traspaso entre fondos, dos ventajas muy relevantes. Los fondos de pensiones podrían tener un comportamiento similar, aunque tienen distinta regulación fiscal y una normativa específica sobre su liquidez, aunque hablaremos sobre ello en otra ocasión.

Aitor Retolaza
Desarrollo de Negocio en Metagestión

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